¿Quién decía que el arte había muerto?
Este jueves se ha podido comprobar que esa aseveración es totalmente correcta, por lo menos en lo que se refiere al fútbol.
Desde la aparición de Gravesen y Faubert no irrumpían en la escena futbolera tantos tuercebotas de una sola tacada.
El partido, como viene siendo habitual, empezó tarde, a medida que la gente se iba liberando de sus obligaciones (excepto en el caso de Mick, que se vio mezclado en un turbio caso de contrabando)
Tuvimos que fichar a un autista que estaba en la pista (prueba de su desapego emocional era el hecho de que no le importaba tres cojones que le tocase quedarse de portero)
El equipo se dividió en dos partes, Ójcuros y blancos. Influenciados por la NBA, los ójcuros se lo jugaron todo a la llegada de Esteban y se quedaron con el rookie Luis, el veterano Fran, Germán como especialista, a su baza ofensiva Dani y a Yaser (este debió de ser por liberación salVerdana o algo, que sino no se entiende)
En el equipo de los blancos se quedaron con Manoel, que se presentó como el nueve anotador que necesitaban, con Benzedu, con Rafa como especialista leñer… defensivo, con Mick como veterano, con Imanol (independiente) y con el Autista
Aunque los blancos se las prometían muy felices con su planteamiento, la tardía llegada de Stevie provocó que se llevaran un carrito de goles digno de no tener en cuenta… y así fue, cuando llegó el retrasado de Stevie, empezó un nuevo partido.
Este segundo partido fue mucho más igualado, pese a que el frío no facilitaba las condiciones técnicas de unos y otros.
Obviamente, al final los blancos hicieron trampa y se llevaron el partido, puesto que primero dijeron “Quien meta gana” y luego “Quien meta dos”
Así, aprovechando los diez o doce minutos de alegría de los ójcuros por marcar el gol de la victoria (y por poder irse a casa, por qué negarlo) los blancos, con alevosia y nocturnidad (esta última demostrable), marcaron dos goles que les permitieron irse a casa con la sensación inmerecida de victoria.
De esta forma, arrastrándose todos volvimos hasta los coches y pedimos a nuestros respectivos chóferes que nos llevaran a casa, mientras nos atiborrábamos de Ferrero Rocher en el asiento de atras (lugar donde se suele dedicar uno a otros vicios más “atléticos”, pero ayer ni para mover el brazo estábamos)
El análisis individual de los enfermos:
Ójcuros
Dani: Volvió a ser el Dani habitual (lesionándose solo (He dicho él solito, Susana, que te veo venir)). Marcó menos goles de los que esperábamos de su talante ofensivo, pero aparte de Stevie, fue el único que le aportó velocidad al juego del equipo.
Germán: De portero empezó bien, pero con el tiempo se le fueron viendo dos fallos. Uno, que se tiraba al suelo con mucha facilidad, otro que se levantaba con mucha menos facilidad, sobre todo al final del partido. Cuando salió de la portería mantuvo duelos titánicos con Rafa.
Stevie: Llegó tarde, pero cuando vino corrió. Otra cosa es que intentó demasiado el tiro desde lejos, vicio que creíamos superado (o que al menos habría aprendido a meter goles). Vana esperanza por nuestra parte. Por lo menos se mantuvo como un valladar atrás y dinamizó el juego delante.
Fran: Muy desacertado en todo. Ni siquiera al perder peso súbitamente al expulsar los dos pulmones en la primera carrera le permitieron un desempeño físico adecuado. Eso sí, ya va protegiendo bien el balón (y ahora sin pegar puñetazos, lo que es un avance técnico sin precedentes)
Luis: Sólo gana el Premio de Rookie porque era el único. Uno esperaba que lo de “no juego muy bien” fuera falsa modestia, pero… Al menos metió goles.
Yaser: Hasta ahora, en el imaginario colectivo, Ójcar era único. Ahora, en su panteón se le ha unido Yaser por la puerta grande. Su fuerte es… ¡esperar el balón!. Es un jugador de amplia calidad técnica, que exige el balón al pie (porque claro, él no va a correr a por él). Pese a todo, en un enigma que no me explico, fue el máximo goleador del equipo. ¡Es Julio Salinas redivivo!
Blancos
Benzedu: Un pelín individualista por lo general, pero muy bien en lo particular. En el lado negativo tuvo una amarga polémica con un individuo del público que decía que, si le dejaran, jugaría mejor que él.
Rafa: ¿Habéis oido hablar de Rafinha, el técnico centrocampista del Barça? Pues este es el otro. Un bregado defensor, que usa los codos como si fueran parte de su cuerpo (hay algo raro en esta frase, pero no sé lo que es). Es el defensor ladilla por excelencia (y ni siquiera tienes que haber hecho agradable para tenerlo pegado)
Mick: De los pocos jugadores que hacen paredes. Eso sí, se agradece ampliamente su labor de camello de los termos.

- Iba a poner a un camello y a Yaser mirándolo con nostalgia, pero pensé que Mick agradecería más un buen camel toe, y aquí está el más grande que he visto. ¡De nada, Mick!
Imanol: Intentó jugar técnicamente y le hizo dos porras a Fran… para luego fallar un gol cantado por intentar hacer algo que todavía no sabemos que era.
Manoel: Llevar el nueve del depor marca… pero el que lleva la camiseta no. Manoel falló goles inverosímiles, pese a no jugar mal en conjunto. Para el recuerdo su caída mientras se apoyaba ¿lujuriosamente? en Germán













































