La masacre de San Valentín


Un partido que se celebra un sábado por la mañana es normal que se celebre con un poco de retraso, cinco, diez, quince minutos….

¡Pues no fue este el caso! A las 10:30, hora de inicio de la pachanga no había nadie… (razón por la cual Fran ganó el partido por abandono…)

Fran en el campo a las 10:30 (Dramatización, no es tan redondo)

Fran en el campo a las 10:30 (Dramatización, no es TAN redondo)

Hay que reconocer que D&D (David and Dani) llamaron antes para indicar que habían tenido un problema e iban a llegar tarde (por lo que pude entender no fue una de esas morbosas historias de hospitales y cavidades que tanto os gusta oir).

A las 10:40 llegó Gus. Normalmente, al llegar a esa hora,  se suele recibir una bronca, pero en este caso casi se llevó un abrazo. Sólo la solida virilidad de Fran, a prueba de toda sospecha (y la velocidad de Gus) impidieron lo que hubiera sido un momento patético.

10 minutos más tarde llegó Esteban, ¡que vive al lado! Su excusa es que se había ido ¡¡¡¡DE COMPRAS!!! ¿Pero en qué mundo de moñas vivimos, cáspita?

A todo esto empezó a llamar a Aaron, que también vive al lado… pero no llegó (lamento haberos chafado el final). Mientras llegaron el “amigo” de Esteban y Alejandro, ambos en su primera aparición en el mundo de las pachangas.

Ya eran las once y había que empezar el juego más viril de todos…

Errr... no, este no

Errr... no, este no

Como decía, había que empezar el juego más viril de todos…

Si, esto está mejor...

Si, esto está mejor...

En fin, que visto lo visto, se empezó a jugar un dos contra dos, mientras esperábamos a D&D. Se vieron momentos de gran fútbol (¡Y no, no hay otro campo al lado, que os conozco, guasones!). Gus mostró un insospechado acierto goleador y al “amigo” de Esteban se le escaparon un par de comentarios sospechosos…

No quisiera dejar de pasar la oportunidad de comentar que los mariquitas que no vinieron se merecen arder en la más caliente de las hogueras del infierno, o incluso compartir mesa y mantel durante siglos con el navajillas….

Se sospecha que los ausentes pudieron ocultarse en La Ostra Azul

Se sospecha que los ausentes pudieron ocultarse en La Ostra Azul

En fin, que se estuvo corriendo más de una hora, hasta que llegaron unos individuos buscando cari… compañía para jugar una pachanga de fútbol siete.

Dado que a D&D sólo le quedaban diez minutos para llegar nos decidimos a hacerle frente al equipo blanco.

El terreno de juego no reunía todas las condiciones necesarias para nuestro fútbol de alta espuela (o sea, alta escuela, ¿en qué estaría yo pensando?)

Así o peor estaba el campo... ¡y nos faltaban los burros para arar!

Así o peor estaba el campo... ¡y nos faltaban los burros para arar!

Aún así, hicimos un papel más que digno. Bien es cierto que nosotros somos un equipo que se basa en el esfuerzo físico ¡Que le vayan a otro con lo de la técnica futbolística y esas zarandajas!. Pero después de una hora de partido, cuando ya teníamos al Leño, que había sustituido a Esteban, los muy cobardes se retiraron (así es que iban de blanco, los desgraciados).

Sin embargo, todo acabó bien (en el bar, que es donde acaban estas cosas, para los que no seais deportistas profesionales).

Pequeño análisis individual de los jugadores

Fran: Rocoso en la defensa, subió poco al ataque aunque fue inexpugnable. En el fútbol sala le hizo un pase de caño a Gus (ya sé que en otras crónicas no se le presta tanta atención a esos detalles, pero si no no hay nada bueno que contar)

“Amigo” de Esteban: No jugó mal, ni mucho menos, pero después de decirle a Esteban “Yo soy tuyo, ¿verdad?” mi mente es incapaz de registrar nada más.

Gus: En el fútbol sala insospechadamente rematador. Sin embargo, en el pata… campo de fútbol siete, los regates no le salieron tan bien por lo irregular del terreno de juego.

Alejandro: Un digno fichaje, con buena calidad individual de juego. ¿Pero qué narices pinta aquí este hombre?De todos modos, no pudimos apreciar con todo detalle su calidad en el pase.

Esteban: Empezó bien, corriendo y jugando, pero luego no pudo dejar de llamar la atención fingiendo una irrisoria lesión en un dedo (¡¡En un dedo, ni más ni menos!! En mis tiempos he visto HOMBRES jugar sin cabeza (…bueno, dicho así igual soy muy duro con Esteban ;-)))

Dani: Llegó muy, muy tarde, pero no se lesionó (¡Y van dos partidos de Prosickito! (para los jovenes, era el Robben de antes)). Tuvo la jugada del día. Remata, prácticamente sólo. Da al poste, le llega al rebote y con la izquierda… ¡la manda fuera!. Eso sí, tuvo el detalle de decir ¿Qué, ahora os rendís?

David: Tardó mucho en entonarse, pero cuando ya carburaba se rindieron los otros. Había marcado ya dos goles seguidos e iba por el tercero.

Leño: Cuando todos pensábamos que se amariconaba jugando deportes de caballeros, llegó, vió y despejó. Incluso marcó un gol (bien es cierto que en propia meta)

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2 comentarios to “La masacre de San Valentín”

  1. Sergio Says:

    Muy currada, si señor…hace una “fiel” descripción a la que nos tienes acostumbrados. Bien es cierto que a la última pachanga no fuí, más que nada porque con una fecha tan señalada temía que alguno se me declarara en el campo, no obstante leyendo estas líneas es como si hubiese estado.

    Por otro lado, no sé quién será el mariquita que anda por ahí con mechas, pero si me lo cruzo en algún partido le partiré los tobillos.

    Saludos.

  2. Los números de 2010 (Tal cual los mandan) « Cronicas Pachanguiles Says:

    […] La masacre de San Valentín febrero, 2009 1 comentario 5 […]

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